FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

FISIOTERAPIA RESPIRATORIA

La fisioterapia respiratoria puede ayudar mucho a tu pequeño cuando presenta alteraciones respiratorias por causas diversas, desde cambios ambientales a algún tipo de patología médica. En este artículo, la fisioterapeuta María Arcas da respuesta a todas las preguntas que los padres se hacen cuando ven a su hijo con catarro nasal o tos seca y repetitiva, entre otros problemas respiratorios.

 

Anatomía del aparato respiratorio.

También se denominan vías aéreas, ya que interrelacionan el medio externo con los pulmones. Se distinguen dos porciones en estas vías aéreas:

  • Una superior: que consta de la nariz o apéndice nasal externo, de la cavidad nasal interna y senos paranasales, de la cavidad oral y la faringe.
  • Una inferior: formada por la laringe, la tráquea y el árbol bronquial.

Las funciones de estas vías aéreas son las de humidificar el aire, limpiarlo de impurezas y calentarlo.

Estas vías aéreas están revestidas por un epitelio ciliado, de forma cilíndrica, pseudoestratificado y con una membrana basal. Además, disponen de otras estructuras como glándulas que segregan moco, tejido muscular, cartílago en determinadas zonas y tejido conectivo.

En resumen, todo se comunica.

 

¿Qué es?

Según la definición: La fisioterapia respiratoria (FTR) es una especialidad de la fisioterapia dedicada a la prevención, tratamiento y estabilización de las disfunciones o alteraciones respiratorias, que puede efectuarse desde los primeros días de nacimiento y no tiene edad máxima de realización. Es un tratamiento a través del movimiento. La técnica AFE (más utilizada en bebés) es una técnica francesa ratificada en la conferencia organizada en Lyon en 1994.

 

¿Cuándo podemos aplicarla?

Los niños presentan,  con facilidad, problemas respiratorios producidos por los cambios de estación y temperatura, alergia, asma, contagio, nacimiento prematuro, etc. La mayoría de estos procesos en niños de 0 a 3 años son debidos a infecciones de las vías respiratorias superiores que evolucionan a bronquitis, bronquiolitis o alveolitis, por déficit de la función respiratoria, llegando incluso a desarrollar neumonía (cuando las secreciones infectadas se asientan en la parte más baja del pulmón).

 

¿Cómo se reconoce la bronquiolitis?

Empieza como un catarro nasal (tos, fiebre, nariz taponada) y se complica con una respiración difícil, rápida y con una tos seca y repetitiva. Esto se debe a que la infección llega a los bronquiolos, muy estrechos en los lactantes y que tienden a taponarse. Esta obstrucción se debe a la inflamación que aumenta el grosor de las paredes de los bronquiolos y al acumulo de mocos. La fiebre, normalmente moderada, no supera los 38.5ºC.

Síntomas y signos:

  • Tos
  • Aumento de la frecuencia respiratoria
  • Dificultad en la alimentación y el sueño
  • Presencia de ruidos respiratorios semejantes a silbidos (silbilancias)
  • Aumento del trabajo respiratorio con uso de músculos accesorios del tórax (tiraje)
  • Aleteo nasal
  • Pausas respiratorias o apneas, más frecuentes en el niño prematuro.

 

¿Cómo se trata?

Medicación cuando sea necesario por parte de los pediatras, y dentro de la fisioterapia respiratoria podemos utilizar la técnica de aceleración de flujo respiratorio para ayudar a la eliminación del moco.

 

¿Por qué?

Toda persona con una bronquitis o una bronquiolitis tiene sus bronquios llenos de mocos, pero como los lactantes y los niños pequeños no saben expulsarlos, hace falta movilizar las secreciones espesas y adheridas para favorecer la expectoración.

 

¿Cómo se realiza?

El fisioterapeuta realiza una presión sobre el tórax del lactante al mismo tiempo que expulsa el aire. Este gesto es muy espectacular para los padres, que tienen la impresión de que el fisioterapeuta va a romper la caja torácica, tan flexible, de su hijo. Además, los lloros de su bebé pueden acentuar el miedo de los padres. Gracias a esta presión las secreciones suben hasta la boca donde se quitan con un trozo de papel.

En la primera sesión, e también se enseña a los padres a realizar un lavado nasal de manera correcta.

 

¿Cuáles son los resultados?

Esta práctica limpia rápidamente al niño de los mocos y favorece la respiración.

 

Lo que se puede conseguir.

Los objetivos de las sesiones de fisioterapia respiratoria son los siguientes:

A corto plazo

  • Mejorar la permeabilidad de las vías respiratorias
  • Mejorar el sueño y descanso del bebé y la familia
  • Reducir la ingesta de medicamentos
  • Evitar hospitalizaciones

A largo plazo

  • Favorecer el desarrollo normal del niño
  • Evitar posibles recaídas.

 

 

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